Las obras Werther,
Don Juan Tenorio y Diario de un Loco son claros ejemplos del romanticismo
como Tartufo y El Periquillo Sarniento del Neoclásico.
Una
obra Neoclásica se caracteriza por que regresan a los modelos clásicos (greco-latinos),
predominando la razón sobre la pasión, rechaza la fantasía y religión y siempre
tenían que tener una moraleja. Y una Romántica se caracteriza por la conversión
del héroe en un antihéroe, florecimiento de la evasión a través del desenfreno,
las drogas, el sufrimiento o el poder, el personaje es egoísta y rebelde,
también es nacionalista y cree en las utopías y al contrario del Neoclásico el
sentimiento predomina a la razón.
La filosofía del Neoclásico se resume muy bien con
el pensamiento de René Descartes: “Pienso y luego existo” (Cogito ergo sum) ya que si no dudabas no eras alguien digno de
existir.
La Obra Tartufo
de Molière es un claro ejemplo del
Neoclasicismo ya que primero que nada ante todo triunfa la razón ante la pasión
ya que al final Tartufo termina siendo llevado ante la justicia por todos sus
actos:
“Al ir a acusaros, se ha acusado él
mismo, y, por un justo movimiento de la equidad suprema, se ha descubierto que
Tartufo es un pícaro renombrado, de quien el príncipe, bajo otro apellido,
estaba informado ya. Una larga lista de negras acciones tiene, este hombre, con
las que se podrían formar volúmenes de historias.” (53)
También Orgon empieza a confiar ciegamente en
Tartufo cuando lo encuentra en la iglesia, aunque Tartufo no era religioso.
Aquí el autor, Molière, quiere demostrar como la religión ciega a los humanos y
al ser “religiosos” nos volvemos buenas personas: “Está como loco; Tartufo es su héroe, su no hay más;
le admira en todas sus cosas, le cita a cuento de todo; sus actos menores le
parecen milagro” (7).
En esta obra Molière trata de hacer burla a esas
personas que son apasionadas y toman decisiones apresuradas sin pensarlo antes,
por eso aunque todo el mundo le dice a Orgon de Tartufo es un hombre horrible
él no lo cree ya que tomo la decisión de que el sería que se casaría con su
hija, tanto así que hasta duda de su propio hijo y Tartufo termina robándole
todas sus pertenencias:
LEAL:
-No os incomodéis, señor. Sólo traigo una intimación para que vos y los vuestros desalojéis esta casa, llevándoos vuestros muebles para dejar lugar a otro y eso es menester que se haga sin dilación ni aplazamiento algunos.
-No os incomodéis, señor. Sólo traigo una intimación para que vos y los vuestros desalojéis esta casa, llevándoos vuestros muebles para dejar lugar a otro y eso es menester que se haga sin dilación ni aplazamiento algunos.
ORGON:
-¿Salir yo de mi casa?
-¿Salir yo de mi casa?
LEAL:
-Sí, si os place, señor. La casa ahora, como sabéis, pertenece sin disputa al bondadoso señor Tartufo, quien es de vuestros bienes dueño y señor en virtud del contrato que conmigo traigo y que está en buena forma, sin que nada quepa alegar.
-Sí, si os place, señor. La casa ahora, como sabéis, pertenece sin disputa al bondadoso señor Tartufo, quien es de vuestros bienes dueño y señor en virtud del contrato que conmigo traigo y que está en buena forma, sin que nada quepa alegar.
DAMIS:
-En verdad que me admira tan gran desvergüenza.
-En verdad que me admira tan gran desvergüenza.
La obra El
Periquillo Sarniento tiene totalmente una intensión de enseñanza de un
padre a sus hijos. Esta obra es
neoclásica porque la razón es superior al sentimiento. Cuando el se enamora de
Luisa no se obsesiona con ella, ni
siquiera cuando tiene una segunda oportunidad, y se casa con otra mujer y corre
a Luisa de la casa “Tomado el dicho a mi novia, presentadas las informaciones y
conseguida la dispensa de banas, sólo restaba, como acabé de decir, hacerle las
donas a mi querida y echar de casa a Luisa” (397). Cuando vuelve a encontrar a
Luisa ella lo apuñala y lo manda al hospital.
El Periquillo es el héroe de esta obra que nos
cuenta todas sus hazañas como en los modelos clásicos (La Odisea) aunque en
esta obra talvez las hazañas sean más errores que victorias, como las numerosas
veces que huye de los lugares y roba.
Según Ortega y Gasset “Todo neoclásico se
avergonzaba de sus emociones” pero los románticos las aceptaban al máximo como
es las obras Werther (la primera de
su género) originalmente llama Las
Desventuras del Joven Werther de Johann
Wolfgang von Goethe, Don Juan Tenorio
de José Zorrilla y Diario de un Loco
de Nikolai V. Gogol.
Werther es un joven artista enamorado y apasionado
que escribe cartas a su amigo Guillermo. En sus primeras cartas el exalta la
belleza de la naturaleza, que es una característica del romanticismo: “Esto me
aferró a mi propósito de no atenerme en adelante más que a la naturaleza. Sólo ella
posee una riqueza inagotable; sólo ella forma a los grandes artistas.” (280)
También construye críticas al hombre y como sufre
por sus dolores pasados:
“Qué es el hombre, y por qué se atreve a
quejarse? Quiero corregirme, amigo mío; quiero corregirme, y te doy palabra de
hacerlo; quiero no volver a preocuparme con los dolores pasajeros que la suerte
nos ofrece sin cesar; quiero vivir de lo presente, y que lo pasado sea para mí
pasado por completo. Confieso que tienes razón cuando dices que aquí abajo
habría menos amarguras si los hombres (Dios sabrá por qué los ha hecho como
son) no se dedicasen con tanto ahínco a recordar dolores antiguos, en vez de
soportar con entereza los presentes.” (273)
Y estas son citas del principio del libro, así
sabemos que Werther es un personaje totalmente romántico. Werther es también
nacionalista y religioso.
Werther está enamorado de una mujer comprometida,
ósea, está totalmente guiado por sus sentimientos y no le importa que se vaya a
casar ya que es una relación reciproca, o al menos eso parece hasta que Carlota
habla de su prometido:
“¡Soy amado!... ¡Si vieras cómo me
ofreció ahora ; si vieras…, te lo diré, porque tú sabrás comprenderme: si
vieras lo mucho más que valo a mis propios ojos desde que soy dueño de su amor!
¿Somos realmente el uno para del otro por sentimiento o sólo por vanidad? No
conozco hombre alguno capaz de robarme el corazón de Carlota, y, a pesar de
ello cuando ésta habla de su futuro esposo, con todo el amor posible, me hallo
como el desgraciado a quien despojan de todos sus títulos y honores, y le
obligan a entregar su espada.” (302)
Cuando Carlota se casa Werther pierde la razón por
completo, su juicio interno empezaba a desaparecer y comete el acto más alto de
libertad según un romántico, El suicidio: “Te ruego encarecidamente – mira –,
estoy perdido, ya no puedo resistir más largo tiempo.” (355).
En Don Juan
Tenorio de José de Zorrilla Don Juan es un antihéroe ya que a pesar de ser
muy “religioso” ha matado muchas personas y ha disfrutado de muchas mujeres, lo
que lo clasifica como romántico es su avaricia de poder y desenfreno al
obtenerlo.
Cuando empieza la historia Don Juan y Don Luis se
encuentran y hablan de una apuesta que hicieron un año antes de quien podía
matar más hombres y conquistar más mujeres y obviamente Don Juan gana la
apuesta con lo que Don Luis se siente ofendido y le hace otra apuesta en la que
tiene que conquistar a una novicia y una prometida, Don Juan lo logra.
Durante este tiempo el compromiso de Don Juan
con Doña Inés termina ya que su padre
Don Gonzalo lo cancela. Aunque parece que Don Juan no solo siente lujuria por
Doña Inés: “D. JUAN: Tan incentiva pintura los sentidos me enajena, y el alma
ardiente me llena de su insensata pasión. Empezó por una apuesta, siguió por un
devaneo, engendró luego un deseo, y hoy me quema el corazón.” (40)
Después de que se enamora mata a Don Gonzalo porque
no lo deja casarse con su hija y se va del país.
En la segunda parte de la obra cuando Don Juan
regresa 5 años después se entera de que Doña Inés murió de pena después de que
este huyó. Aquí se ve otro trazo importante del romanticismo en donde mure por
amor. Y cuando Don Gonzalo se lo quiere llevar al infierno Doña Inés aparece y
se lo lleva al cielo donde sus almas estarán unidas eternamente:
D. JUAN. ¡Clemente Dios, gloria a Ti!
Mañana a los sevillanos aterrará el creer que a manos de mis víctimas caí. Mas
es justo: quede aquí al universo notorio que, pues me abre el purgatorio un
punto de penitencia, Don Juan Tenorio es el Dios de la clemencia el Dios de Don
Juan Tenorio.
(Cae DON JUAN a los pies de DOÑA INÉS, Y
mueren ambos. De sus bocas salen sus almas representadas en dos brillantes
llamas, que se pierden en el espacio al son de la música. Cae el telón.)
En Diario de
un Loco de Nikolai V. Gogol como su título lo dice es de un hombre que
lentamente se va volviendo loco. Desde que los perros le hablan hasta que se
cree rey de España.
Se enamora de la hija del director en donde trabaja y
esto lo lleva poco a poco a la locura, primero escucha a la perrita de esta
mujer hablar y se entera de que se escribe cartas con otra perra, él va en
busca de las cartas: “Sospeché desde hace tiempo que los perros son mucho más
inteligentes que las personas, y que incluso pueden hablar; sólo que son bastante
tercos.” (9)
Y ya cuando está completamente loco cae en cuenta de
que es el rey de España: “¡Hoy es un gran día! ¡En España hay un rey! ¡Por fin
ha sido encontrado! Y este rey soy yo. Reconozco
que al parecer me ha iluminado un rayo.”
(17)
En esta obra se ve como el amor te puede llevar a la
locura y como este hombre se aferra a encontrar tanto la verdad que hasta los
perros le hablan, también podemos llegar a esta conclusión de locura ya que las
fechas no tienen cronología y es un diario. El romanticismo se encuentra en
esta obra ya que se puede ver como la pasión de este hombre en encontrar la
verdad es tan grande que pierde toda su razón.
Bibliografía
Molière
Tartufo (PDF)
Colombia: Pehuén
Colombia: Pehuén
Fernández de Lizardi.
José Joaquín de
El Periquillo
Sarniento (13ª Edición) Prólogo de
Jefferson Rea Spell
México: Porrúa (SC), 2012
México: Porrúa (SC), 2012
Goethe. J. W.
Werther (22ª Edición)
México: Porrúa (SC), 2013
México: Porrúa (SC), 2013
Zorrilla. José
Don Juan Tenorio (29ª
Edición) Prólogo de Salvador Novo
México: Porrúa (SC), 2012
México: Porrúa (SC), 2012
Gógol. Nikolai
Diario de un Loco (2da Edición) Prólogo de Pablo Schostakovsi
México: Porrúa (SC), 200
Diario de un Loco (2da Edición) Prólogo de Pablo Schostakovsi
México: Porrúa (SC), 200
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